Plantean lucha contra parlamentarias fraudulentas de Maduro

Corre la cuenta contrareloj para el retorno a Venezuela del presidente interino Juan Guaidó, y ya
están encendidos los motores para una competencia en la que Estados Unidos y Rusia han puesto cara para participar.

De una parte, Juan Gaidó, con el apoyo de Donald Trump y los principales líderes del mundo libre en América y Europa, pujarán por la realización de elecciones libres, presidenciales, este mismo año, que deben cumplir con estos requisitos mínimos: un Consejo Nacional Electoral fuera de truco y grosera parcialidad, que no se mantenga la condición de inhabilitado, sobre todo aquel a quien Nicolás Maduro ha querido anular para que se salga con la suya, que toda la diáspora tenga derecho real de votar y una incuestionable observación internacional, que no deje lugar a dudas y que termine con el amañado modelo de los supuestos acompañantes internacionales, que
no han sido más que cómplices del régimen.

De otra parte, Nicolás Maduro, con el apoyo de Vladimir Putín, los dictadores de Cuba, Irán y Turquía además; se basará en la fulana mesita de diálogo nacional en la que se retratan personajes que no ostentan el liderazgo de la oposición real venezolana, para pedir elecciones, solamente parlamentarias y muy probablemente regidas por un nuevo Consejo
Nacional Electoral, de paso nombrado por los magistrados del tribunal supremo madurista, luego
que el golpe a la Asamblea Nacional imposibilitará que haya una mayoría calificada capaz de nombrar en términos mas o menos normales un órgano rector para realizar comicios.

El incremento de las sanciones generales, económicas y petroleras, que ha incluido el embargo de los activos y operaciones de la aerolínea Conviasa, proyecta también la posibilidad de castigar directamente a la empresa petrolera rusa Rosneft y a la española Repsol, dado el auspicio y financiamiento abierto de Rusia a Nicolás Maduro y el extravío exacerbado del presidente español Pedro Sánchez, quien en febrero de 2019 había reconocido la ilegalidad del régimen de Maduro y la legitimidad de la encargaduría de la presidencia de la república bolivariana de Venezuela
por parte del diputado Juan Guaidó.

Hace un par de semanas, el segundo a bordo del régimen venezolano, Diosdado Cabello, respondió a la pregunta sobre qué le iba a pasar a Guaidó cuando regresara a Venezuela, con que nada, que nada le iba a pasar porque él, Guaidó, es la nada.

Pero hace unas horas cambió de opinión Cabello y ahora sostiene que cuando el presidente interino Guaidó regrese, su propia gente se lo va a comer vivo. Es decir, que supuestamente la misma oposición se iría a devorar vivo a Juan Guaidó.

Y yo creo que en esto va a quedarse el capitán con los crespos hechos, puesto que si es verdad que la crítica brutal y a veces desmedida de corrientes mediáticas muy alojadas en redes sociales, y de algunos liderazgos políticos claramente identificados, hicieron bajar los niveles de confianza en Juan Guaidó a finales del año 2019; el petitorio del presidente interino de despojarse de obligaciones partidistas y, muy fundamentalmente, las resultas de su gira internacional, han terminado por debilitar a los feroces detractores y unir, unir mucho más a los verdaderos aliados, dentro y fuera de Venezuela, en la ruta electoral presidencial.

Entonces la cosa es así: estamos por ver el choque entre el plan del nuevo fraude electoral con las
parlamentarias de Maduro y lo que, debe ser, toda la energía de la mayoría de los venezolanos,
acompañando a Guaidó en su conquista de elecciones presidenciales libres este mismo año.

Los riesgos de mayor persecución y violencia contra quien se oponga al camino fraudulento de Maduro, Cabello, los diputados volteados que ocupan el Palacio Federal Legislativo llamándose sus directivos y otros cómplices; estarán a la orden del día, pero será nuestro deber tener claro que la inacción, que la indiferencia, no puede ser una opción, si realmente queremos el cambio para superar la peor crisis económica y humanitaria que hemos sufrido.

Sé que las elecciones presidenciales libres une a los grupos políticos de oposición, aunque queden por despejarse algunos detalles sobre el rol de Maduro y sus compañeros de régimen en este escenario.

Creo, que al haber logrado Guaidó equilibrar el interés de Europa y de América en la necesidad de
lograr la libertad de Venezuela, también debe haber logrado que quienes lo detractan de fondo y de
forma, aún llamándose opositores, le reconozcan la autoridad de llamar también a escuchar la voz, la propuesta de la muy activa comunidad internacional que ha subido en mucho el peso de su apoyo. Todos coinciden en la celebración de elecciones presidenciales libres.

Lo pregunté a Vanessa Newman, la embajadora de la presidencia interina en el Reino Unido: ¿mientras estos tableros suben de temperatura en Venezuela, alguien negocia con Maduro sus opciones para permitir la recuperación de Venezuela? Me respondió que si.

Coloqué a la embajadora frente a una tesis no corroborada por mi persona, sobre un ultimátum
dado a Maduro para que permita la salida electoral presidencial libre, sopena de sufrir consecuencias de actos contra el crimen luego de un plazo entre 60 y 90 días. Me respondió que el tema es confidencial, pero que por ahí van los tiros.

Creo que como dijo Guaidó en el Foro de Davos , Suiza, los venezolanos no podemos solos, y por eso debemos respetar la voz de nuestros aliados internacionales.

Y creo, que contra el fraude de las parlamentarias de Maduro, Juan Guaidó no puede sólo aquí en
Venezuela y que lo debemos acompañar, para que lidere la épica de las presidenciales libres este mismo año.

Yo creo que debe ser así, duélale a quien le duela.

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