Régimen de Ortega desalojó a sandinistas de la catedral entre presiones de ONU y OEA

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En medio de protestas internas y presiones de la ONU y la OEA, el gobierno de Nicaragua desalojó este martes a sus seguidores de la catedral de Managua, donde habían ingresado por la fuerza la víspera buscando interrumpir la huelga de hambre de opositores que piden la liberación de «presos políticos».

La oposición nicaragüense lanzó en los últimos días una nueva campaña de presión contra el gobierno de Daniel Ortega, tras las violentas protestas del año pasado exigiendo la renuncia del mandatario sandinista. El objetivo es presionar por la liberación de más de 130 opositores presos durante la represión de aquellas manifestaciones, que también dejaron 328 muertos y 88.000 exiliados, según el último reporte de la Cidh.

La iniciativa, impulsada por huelgas de hambre de familiares de detenidos en dos templos religiosos, coincidió este martes con llamados de la ONU a «terminar con la persistente represión de la disidencia» y con un informe de la OEA, que tras evaluar la crisis en el país centroamericano concluyó que el gobierno volvió «inviable» la democracia, reseñó la AFP.

El lunes, la Arquidiócesis de Managua denunció la irrupción violenta de partidarios del gobierno en la catedral, que previamente había sido sitiada por fuerzas policiales. Una vez en el templo, golpearon a dos religiosos e hicieron que los opositores en ayuno tuvieran que refugiarse en una instalación adyacente a la iglesia.

«La pasamos mal, mal, mal», relató a la prensa una de las madres en ayuno, Janeth Chavarría, tras ser evacuada este martes junto al resto de huelguistas con ayuda de la Cruz Roja Nicaragüense.

«Me dio tristeza ver cómo golpeaban e insultaban al padre» y a la monja, lamentó de su lado el cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes.

En tanto, estudiantes de la privada Universidad Centroamericana (UCA) de la capital protestaron por la profanación del templo. «A la iglesia se respeta», reclamaron frente a su casa de estudios, que fue sitiada por fuerzas antimotines.

Los nueve opositores habían iniciado la huelga en Managua cuatro días después de que otro grupo de 11 mujeres hiciera lo mismo en una iglesia de la ciudad de Masaya (sur), ambos en el marco de la nueva campaña.

La tarde de este martes, los seguidores del oficialismo abandonaron la catedral, confirmó Tomás Valdés, un conocido miembro de la comunidad cristiana San Pablo Apóstol, afín al gobierno.

El desalojo se produjo horas después de que la oficina de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU instara al gobierno de Ortega a «terminar con la persistente represión de la disidencia y las detenciones arbitrarias, y abstenerse de criminalizar y atacar a los defensores de los derechos humanos, opositores políticos y cualquier otra voz disidente» en Nicaragua.

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