Asamblea Nacional

Andrés Raúl Páez

Abogado y profesor universitario

Acabamos de presenciar nuevamente una serie de hechos de violencia, multiplicidad de
delitos, de diferentes naturalezas, cometidos por civiles, en gavilla, y por funcionarios
de cuerpos de seguridad y de la Guardia Nacional Bolivariana, contra la Asamblea
Nacional, contra su Directiva, contra su Presidente, el Diputado Juan Guaidó, contra los
miembros electos de la representación popular, además de impedir el paso o acceso al
Palacio Federal Legislativo de periodistas, reporteros, corresponsales extranjeros y
trabajadores de la prensa, que resultaron golpeados, amenazados, y otros víctimas de
robos.

El régimen totalitario imperante en Venezuela, planificó y ordenó, previamente, el
amedrentamiento a través de un operativo policial, desproporcionado, con funcionarios
del Sebin, desde la madrugada del 5 de enero, en las instalaciones del Hotel Paseo Las
Mercedes, en Caracas, en sus pasillos, tocando puertas, en donde se encontraban
diversos parlamentarios, para luego acudir a la sesión prevista.

Posteriormente, en la mañana del 5 de enero, fueron colocados diversos cordones o
anillos de seguridad, para retardar e impedir el acceso en las inmediaciones del antiguo
Congreso Nacional.

A pesar del bloqueo, de los centenares de funcionarios de la Guardia Nacional, en las
inmediaciones de la Asamblea Nacional, de la censura, de la hegemonía
comunicacional, los aguerridos periodistas acompañaron al nutrido grupo de diputados
en su recorrido campal hacia su sede natural e histórica.

Hubo varios intentos liderizados por el diputado Juan Guaidó tratando de conversar con
el oficial de la GNB, haciendo valer su condición de Presidente de un órgano del Poder
Público Nacional, que goza de autonomía funcional, que, de acuerdo a la Constitución
Nacional, la Ley Orgánica de Seguridad y Defensa Nacional, Reglamento de Interior y
de Debates, es quién posee la autoridad para el ejercicio pleno de su autoridad y
funciones parlamentarias.

Sin embargo, como estamos en Dictadura, la GN, por medio de los oficiales, y
efectivos, quienes poseen la responsabilidad del resguardo de la sede parlamentaria, y
de sus diputados, no cumplieron con el mandato contenido en el artículo 328 de la
Carta Magna, en cuanto al rol institucional de las FAN, que se encuentran al servicio
de los intereses y seguridad de la Nación.

El triste espectáculo que presenció Venezuela, y la comunidad internacional, es la
confirmación que no existe separación ni respeto a la autonomía de poderes, ni estado
de derecho, ni garante de la legalidad, ni tampoco de la defensa efectiva de los derechos de los ciudadanos, con ocasión o por delitos cometidos por funcionarios civiles
y castrenses.

Catorce millones de venezolanos que votaron en diciembre del 2015, por un cambio, que
lamentablemente fue arrebatado en horas, luego de conocerse los resultados
electorales, al no reconocerse la mayoría calificada de la votación obtenida, a través de
una tiranía judicial que operó por medio del TSJ, en Sala Electoral y Constitucional. Mas
de 120 sentencias desarrollan no la supremacía de la Carta Magna, sino la defensa de
un poder enquistado que no acepta la alternabilidad, ni la voluntad de las mayorías.

Fueron designados 33 Magistrados vinculados directamente al PSUV, en diciembre del
2015, instrumentando en estos cuatro años, un golpe de estado continuado,
convirtiendo a Venezuela en un Estado Forajido, hoy Estado Fallido, que no garantiza
ningún servicio público básico (electricidad-agua-gasolina-gas-efectivo-comida-
medicinas), y menos atención oportuna y de calidad en salud pública, dentro de la peor
crisis humanitaria, presos políticos e hiperinflación, en toda su historia republicana.

Ahora bien, continuando con la instalación o inicio del nuevo período legislativo,
pactado para el 5 de enero, lo importante es que se hizo todo el esfuerzo humano,
colectivo, liderizado por el Presidente de la Asamblea Nacional, para tratar de acceder a
su sede natural.

Los lentes de los reporteros, cámaras, pudieron captar los empujones, malabarismos,
agilidad presidencial para vencer barreras, con amenazas, graves desconocimientos a la
autoridad del Parlamento, golpes, desmayos, caídas, derribos. Ir y venir de dos
corrientes humanas, que se encuentran en pugna en Venezuela: Barbarie Vs Civilidad.

La barbarie la encarnan un sector, poderoso, organizado, que poseen las armas, no
para defender la República, sino intereses particulares, de negocios, prevendas,
contratos, privilegios, que no es la mayoría de nuestras Fuerzas Armadas, ni de sus
componentes, aunque muchos de quienes la dirigen siguen bebiendo de las mieles del
poder.

No existe contraloría, ni control a priori o posteriori, rendición de cuentas, aunque
nuestra Carta Fundamental expresamente señale que todos los funcionarios son
responsables, y están sometidos al escrutinio público, en el ejercicio de sus funciones.
Lo anterior no es una falacia, sino que se encuentra demostrado por los informes de la
Alta Comisionada de los derechos humanos de la ONU, por la Secretaria General de la
OEA, comisiones de trabajo de las Naciones Unidas, por la CIDH, en donde se
encuentran bajo sospecha, por falta de independencia, méritos e idoneidad, el Poder
Judicial, el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, Contraloría General,
conjuntamente con un alto mando militar que no hace respetar la Constitución
Nacional.

 

Nada mas y nada menos que el Presidente de la Asamblea Nacional, nariz a nariz, le
supo increpar, al oficial de alto rango de la GNB que dirigió la barbarie del 5 de enero,
en el sentido de pretender prohibir el acceso de todos los diputados, de su Junta
Directiva, de viva voz, en repetidas ocasiones con evidente malestar, y autoritas
expresó: “tú no decides quien entra aquí”.

Por otro lado, está la charada montada previamente por diputados del PSUV, con otros
que fueron filas de partidos demócratas, que súbitamente se voltearon a sus electores,
(que deberán ser investigados en sus entornos familiares y financieros), para tratar de
designar una Junta Directiva, que no se consumó, por lo que no tiene eficacia jurídica,
porque simplemente no fue convocada por el Presidente de la Asamblea Nacional, no
contaba con el quórum mínimo reglamentario, y por supuesto acompañado de los actos
deliberados de fuerza, que impidieron el acceso de todos los diputados en la sede del
Palacio federal Legislativo.

Se pretende imponer la hegemonía cubana, que apalancó la pérdida de soberanía en
Venezuela, con una ideología de pensamiento único, que inclusive insisten en
implementar con el arrebato contra la autonomía de las universidades nacionales,
sindicatos, gremios profesionales, conjuntamente con la Asamblea Nacional, que
constituyen los últimos bastiones o reductos democráticos.

La intención del tirano, es perpetuarse en el poder, para desconocer el Derecho, el
imperio de la Ley, la autonomía, de acuerdo a siglos de historia republicana, de las
democracias occidentales, que lucharon por alcanzar y defender derechos humanos
fundamentales, entre ellos los derechos civiles, políticos, a elegir, a respetar las
consultas como lo fue la reforma constitucional, la libre circulación, del respeto al voto
popular, a la descentralización, a la libertad de pensamiento, el derecho a la libertad de
expresión, el derecho a la libertad de información, y prensa libre.

Sin embargo, así como millones de ciudadanos y la comunidad internacional,
observamos la intención militarista, caudillesca de imponerse sobre lo que representa la
majestad de El Parlamento. Venezuela, presenció un acto de coraje, de inteligencia,
cumpliendo perfectamente con el ordenamiento jurídico, al convocar, e instalarse una
sesión especial en la Sede del diario El Nacional, en donde 100 diputados de viva voz,
que representan la esperanza, designaron tanto al Presidente de la Asamblea Nacional
como el Presidente Encargado de la República de Venezuela.

La batalla campal entre la barbarie y la civilidad continúa, y así fue como pudieron
recuperar temporal y posteriormente, la sede del Palacio Federal Legislativo, la Junta
Directiva presidida por el Diputado Juan Guaidó, en donde efectivos de la GNB
corrieron despavoridos, en los pasillos internos, simultáneo a la estampida, en trote
activo, de un grupo de diputados, seguidores del régimen, que se acreditaron una cualidad de directiva que nunca ostentaron. Diría aquel celebre dirigente sindical “el
miedo es libre”.

En menos de 12 horas la designación de la actual y única Junta Directiva de la
Asamblea Nacional, presidida por el Diputado Juan Guaidó, obtuvo el respaldo de más
de 45 naciones, con el detalle que representantes de Argentina, México y Uruguay, se
sumaron a la clara voluntad de la comunidad internacional y exigencia de respetar el
Parlamento venezolano.

El 31 de diciembre la Cátedra de Derecho Constitucional de la UCV, se pronunció con un
documento que debe ser objeto de divulgación titulado “Es la Sala Constitucional quien
desacata”, reafirmando las denuncias sobre los notorios y flagrantes actos sistemáticos
de violación de la Constitución causados por la usurpación a través de la tiranía judicial,
para concluir respaldando desde la perspectiva del derecho comparado, la autonomía
de funcionamiento de la Asamblea Nacional.

Posteriormente el 6 de enero, los catedráticos de la Casa que Vence las Sombras,
ratificaron la validez del acto de convocatoria, elección y designación de la Junta
Directiva del Parlamento en la sede de El Nacional, repudiando el arrebato dictatorial, y
las nuevas violaciones a la libertad de información.

Se inicia una segunda oportunidad en el camino arduo de la resistencia cívica
ciudadana, bajo unidad de propósitos, la libertad plena de todos los presos políticos, y
el cese efectivo de la usurpación.

@andresraulpaezp

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