¿Funcionan las cremas efecto frío y efecto calor?

El uso de gel recuperadores, para aquellos que entrenan con frecuencia, está más que extendido. En general, hay tres remedios estrechamente vinculados con las cremas cuya finalidad es la recuperación muscular: de frío, de calor y con colágeno.

¿En serio son efectivas?

No tiene una respuesta sencilla. Sin embargo, en algunos casos funcionan. Expertos aseveran que el frío y el calor producen un efecto sobre el dolor. En el caso del frío, minimiza el tamaño de los vasos sanguíneos y el flujo de ciertas sustancias.

En concreto, producen inflamación y ayudan a mermar la sensación de dolor en el cuerpo. Sin embargo, el frío trae efectos secundarios como la ralentización del metabolismo y reduce la tasa de recuperación de los tejidos de los músculos, aunque esto ocurra de forma puntual.

El calor, a diferencia del frío,  permite un mayor paso a aquellas sustancias que producen una relajación a los músculos, generando un aumento de la elasticidad del cuerpo y que se acelere el metabolismo. Importante: el dolor es un proceso ligado con la atención del sujeto que lo padece.

Para que estemos alineados, las cremas son generadoras de «la sensación» de frescor y calor, como es el caso del mentol. Éste, produce la sensación pero no un cambia la temperatura, y mucho menos se profundiza en la piel hasta llegar a la zona muscular que presenta dolor.

En pocas palabras, usarlas podría ser efectivo -independientemente de cuál vayas a emplearte- , si lo comparamos con pomadas anestésicas o con frío y calor.

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